miércoles, 31 de enero de 2007

UMBRALES...

Era mucho mas fácil descubrir en ese interior la desolación que la tristeza…si bien las dos van de la mano en este caso no eran amigas…las impresiones subjetivas siempre acaban por desengañar el sueño perfecto …por eso es que esa tarde lo decidió. El orden perfecto de las cosas no estaba de acuerdo con la voluntad de la joven mujer, la bronca contenida en los desahogos no celebrados le oprimían el pecho…era tan fatal este momento como la cabeza de quien debía pensarlo…que la ayudaría en este instante? los cientos de libros gozados? las bellas palabras escritas? los extensos diálogos celebrados? los cigarros fumados? no…o quizás… un tal vez! sea menos cruel…pero la realidad denota otra cosa, si es tan real el sufrimiento de quien sospecha que se va nublando la vida…por eso Eligio ir hacia la vieja biblioteca, tan mohecida como el aliento triste del vino de la madrugada… No quería hacer de esto una tragedia, odiaba las novelas secas de mártires con olor a tinta, por eso renegaba de toda expresión que significara pedido de ayuda…después de todo las decepciones no son mas que ilusiones puestas en una fuente vacía…de agua…pero llenas de hiel… Una vez leyó que los grandes escritos de Dostoiesky estaban enfundados en dolor y una vida fatigada, por eso se sentía por momentos un personaje de alguna novela de san Petersburgo…pero no podía divisar la llegada del ultimo capitulo… Tomo el libro desvencijado y se sentó…lo poso en su falda y lo acaricio tiernamente…la decepción no cerraría mas puertas…ya no mas…necesitaba recuperar las fuerzas…por eso volvió a leer su primer libro, como en esa niñez acolchada…llamo a su fantasía y se colgó finalmente de la mano sabia de su corazón…cerrando una puerta no se abre otra …porque donde no existen limites, ni paredes, ni umbrales no hacen falta ni entradas, ni salidas…entonces que utilidad puede tener una puerta en la magia del amor

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